Después de unas grandes y merecidas vacaciones he llegado.
Ahora es cuando lamento haber escogido ser abogada, uno llega a su oficina y hay millones de pedos que los pasantes no pudieron resolver. Pero yo llego con una firme intención de ser una hoja en blanco, así libre para escribir sobre ella (y debajo de ella también).
Llego a mi oficina el lunes por la mañana estoy escuchando mis mensajes y de pronto me topo con uno muy particular.
Antes de irme de vacaciones un hombre me invitó a salir, a lo que yo rechacé rotundamente... Pero después de la segunda invitación, lo acepté por no tener mejores cosas que hacer.
En fin, la cosa es que hubo besos y arrumacos durante toda la salida, así sin acuerdo expreso ni escrito ni nada, unos besos que el gobierno de Guanajuato hubiera prohibido determinantemente por ser contra la moral y las buenas costumbres.
Y ahora me encuentro con que me llama pidiendo que nos volvamos a ver.
La incógnita está en el aire, no estoy segura que lo que quiera es una relación sin compromiso... Pero a falta de pan...
En fin, es martes y ya llegué así que prepárense porque este Diario reanuda actividades en el 2009.