No importa cuantas veces te pruebes vestidos, lo que importa es el que te compras

Querido Diario, Perdón por no escribir.

En fin, estaba yo cenando con una amiga que tiene ya 8 años de novia de un gueymuy inteligente sí, pero que la tiene escondida por los rincones y la guarda en una cajita de cristal. Que hueva.
Le decía que yo no entendía porque carajos era tan santa si yo que había probado pasteles de diferentes colores y sabores, aún tenía hambre ¿Cómo le iba a hacer ella como para saber que sabor era su favorito?

Ella me miró y me dijo: Quizá me he "acostumbrado" al sabor del que hace 8 años me como pero te puedo decí que no ha encontrado otro que a juzgar por la mirada me lo querá comer.

Me azoté a reír y le confesé que creía que la demanda de pastel era grande y los ingredientes chafas y sin sentido.

Tiempo después me preguntó que si yo ya habia encontrado a alguien con quien por lo menos compartir mi vida.

Es diferente, me dijo, amar a tener el testigo de tu vida, todos necesitamos trascender.



Le dije que ni eso había encontrado pero que mientras trataba de estabilizar mi vida. Y me sentí triste un poco por no tener con quien por lo menos darme mis besos o con quien ir a hablar de pendejada y media, hasta que ella me dijo esa frase que me hizo sentir bien:


"Lola, no importá cuantos vestidos te pruebes en la tienda, el que comprés
te dará la seguridad de poder llevarlo a donde querés, así que no te ocupés
de eso ahora, nadie apura, probate todos, total, nadie dirá nada y yo le
guardaré el secreto a vos".

Sonreí.
Algún día encontraré ese vestido.

Ya en serio

En fin, el viernes salía de mi ostentosa oficina para dirigirme a mi ostentoso carro cuando te vi escualido ante toda mi magnificencia, de nuevo me fuiste a buscar.
Me dio risa. Lo notaste. Moví mi cabeza de forma negativa y sin verte te pregunté: ¿Qué haces aqui? No me contestaste, eres bastante educado, hasta eso, prefieres silenciar tu lengua antes de decir una mala palabra. Pero me entregaste una hoja de papel que parecía una carta. La abrí y tenía letras mal cortadas de revista que decían en su conjunto: Regresa conmigo.

Ya en serio. ¿Que traen los hombres? Digo uno los trata de la chingada y ahi estan como perros falderos, uno los trata como príncipes y salen con sus jaladas de ocho mil varos (monto con el que salió debiendo mi ex ex ex ex en el Solid Gold) ¡No mamen! Ya basta o se deciden o tendré que decirles a todos que se vayan directito a donde ya saben... Pero bueno no tanto así porque pues sinceramente pues a veces hace falta un poco de cariñito (mismo que me rehúso a comprar) entonces pues...

Me reí de nuevo y comenzaste a entender la ironía de la vida. Ya en serio, le dije por fin, ¿Porque quieres regresar conmigo si sabes que te voy a tratar de la chingada? Me miró incrédulo. Pues ¿Qué quería? ¿Que fuera princesa de su historia? No mijito, las cosas no son así.

Se fue y yo seguí con mi ostentosa vida.