Dato al margen.

Querido Diario.
Todo fue mal.
Mil cosas pasaron por mi cabeza y lo cierto es que no pude aterrizar nada. No pude decir, ni pensar, ni hacer nada ante lo que sucedió el pasado sábado.
Todo ha terminado, sin ni siquiera haber empezado alguna vez.

Querido Diario, en verdad siento que no puedo desearle lo mejor y ese es el auténtico problema.
Pero tampoco me atrevo a desearle lo peor, porque lo cierto es que esta historia ya tan poca relevancia tiene que no importa si es que hubo o no, un punto final.

Me quedo con los pequeños recuerdos que hubo a lo largo de un año, hace cuatro. Eso y un "gracias por venir".

No me sorprende que no pudiera ser una maldita. No cuando existe una tercera persona que espero jamás conocer, ni por equivocación. Eso sí me regresa a mi estatus de malvada. Supongo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

"(...) Cuando decidimos construir este teatro nunca imaginamos que en realidad serviría como repositorio de basura... si, si, ya sé, por fuera es demasiado lindo, o lúgubre, depende de la hora del día; por dentro, la tramoya, el escenario, las butacas, las luces... vaya, son eso, una ilusión. Se es o no se es, he ahí el riesgo de las ilusiones enfrentadas a la realidad. Se sirve para lo que se sirve, nada más (...)" (Fragmento de la obra "Lo que no se ha dicho")

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Azotado que es uno pues... ¿comemos?

Lolita dijo...

Anónimos que no se dan por vencidos.