Nostalgia

Extraño ese helado de bing.
Había uno en especial que se convirtió en todo un clásico: Espuma de ángel.

¿Lo recuerdan?
Yo si.

Era rosita con bombones, un día me invitó a tomar un helado ahí, a la narvarte que era finolis finolis y yo no lo era tanto porque no trabajaba de abogada sexosa mata culeros y refunde rufianes en polanco.

Entonces pagabas y luego pedías... Las luces eran naranjas y rosas y mis bombones blancos.
Entonces comiamos y nos tomabamos de las manos.

Reías y me decías que era una niña.
Tenia 17,
tu tenías 25.

Y entonces prendias un cigarro y me enseñabas a fumar.
Y me decias: Que bonitas piernas debajo de esa faldita escolar escosesa... Y metías la mano...
Y me volaba las clases para irnos en tu moto...

Y entonces sucedió un buen día que dejé de ser niña y te lo grité ahi, desnuda en tu cama mientras tu repetías con toda la razón del mundo: Te acabo de joder la vida.

Si, quiero un helado de esos de bing, espuma de ángel y después fumarme un cigarro y que ahora vengas a hacerme anciana, después de que tu me hiciste mujer.

5 comentarios:

Andrea dijo...

Supongo que ahora todo es tan complicado que uno empieza a extrañar las cosas más simples.

Yo sí me acuerdo del helado espuma de ángel.

Exenio dijo...

La vida se va en un respiro... ahógalo profusamente (no proFundamente)... mañana que seas anciana seguro querrás aquél helado de cereza que ahora (aún) no has probado.

Ahora bien... camas sobran...

Lenna dijo...

Dicen que es mejor recordar a no acordarse...

Ángel Ciénega Ramírez dijo...

Vas a decir que qué madada, pero ése era mi Helado favorito. Sólo que a mí no me trae recuerdos de ultrajes ni inocencia perdida, sino del éxtasis de su sabor. Ah, por cierto, todavía venden esos helados; hay que buscarle.

Lolita dijo...

Andrea: Lo simple es lo que más se debería de recordar.

Exenio: Cereza? No se me antoja tanto.

Lenna: Tienes toda la razón.

Ángel: En serio? Dime donde? a cambio de que quieres darme la información?