No me gustan las despedidas

Insignificante fue el momento en el que lo vi, recogiendo sus cosas, como el cabo que después de una batalla perdida, renuncia a su momento de gloria, llevándose entre las patas su horrible fusil inservible y su casco relamido de la indulgencia de la derrota.

Y entonces guardó sus cosas, agachó la cabeza cuando pasó a mi lado y se fue.

Se fue sin despedidas ni miradas coquetas. Se fue y temo que no volverá. Lo temo porque pese a que yo no bajé la mirada, sabe que para mi, perdió no porque haya abandonado el campo de guerra, perdió porque simplemente la batalla dejó de interesarme.

La guerra terminó.

Nadie ganó. Si te fuiste ¿Qué crees que podría ganar yo? Absolutamente nada.

Nunca fui buena para las despedidas. No lo soy porque a mi las ausencias me duelen, pero con el paso del buen amigo el tiempo, se me olvidan. Y sé que a ti también te olvidaré, en tanto consiga a alguien más con quien jugar.

Me llamó por teléfono pero no le contesté.
Me mandó un mensaje: No pude contigo. Que te vaya bien.

¿Es deseo? Espero que lo sea, porque me irá bien, cariño mío y tu... Tu te lo perderás.

3 comentarios:

Karla Robles dijo...

Tengo mucho que aprender de ti...
A mí las ausencias me duelen, y pendejamente busco las despedidas... quesque para cerrar ciclos...
Llegará alguien más, eso ni lo dudes...
Abrazos!

PS: Se te extrañaba...

... dijo...

Es esa estúpida espera del nuevo juguete.
Nada más.

Lolita dijo...

Karla no tienes que aprender nada, sólo tienes que saber disfrutar las cosas cuando te llegan... Y también cuando se van.

Esperar mi querida andrea? es para estúpidas, hay que salir a buscar... Eso y usar labial carmin.